Soltar para avanzar
Hoy tengo melancolía de dejar ir y perderme en el camino... reo que es hora de soltar para avanzar ¿A dónde? No lo sé, sólo sé lo que no quiero repetir. Nunca es tarde para cambiar de piel.
CAMBIANDO MI VIDA
11/25/20253 min read


Hoy tengo melancolía, pasé de un estado de emoción por el futuro a un estado que el cantante Manu Chao llamaría “Malegría”. Siento el dolor de dejar ir el pasado con el suspenso que el posible futuro trae consigo. Y es que me da miedo dejar de identificarme como lo que siempre he considerado ser. “¿Y por qué debería dejarlo?”, te preguntarás. Por qué era realmente infeliz con la vida que tenía, por que sentía un vacío y un dolor que no podía llenar, por que siempre sentía que estaba viviendo una vida que no me correspondía, por que sentía que no vivía mi mejor versión y por que me sentía como una simple observadora de las circunstancias.
“¿Y qué es eso que estás soltando?”, te preguntarás también. Pues son muchísimas cosas como: Mi juventud que está asociada a la belleza, mi pareja con la cual tenía ya 13 años, la idea de que el futuro aún no llega, mi pensamiento de vivir del arte, mi idea de “el dinero no me importa”, mis ganas de pertenecer a algún grupo, mis ganas de salir y conocer mucha gente, la infancia y adolescencia de mi hijo que ya cumplió 20 años, la idea de falsa sencillez que me hacía no arreglarme y no cuidar de mi apariencia, la falsa idea de no ser vanidosa que me hacía nunca verme al espejo, la falsa idea de naturalidad que me hacía no cuidar de mi misma físicamente, la falsa idea de que no quiero o deseo cosas materiales y comodidad, una empatía exagerada hacia otras personas y poca hacia mi misma, el pasado, el dolor que otros me causaron, el miedo a que otras personas sean mejores que yo, la competencia por la atención masculina, la necesidad de un perdón o arrepentimiento por las personas que me hirieron, mi escucha y paciencia infinita sin decir un “ya basta”, las ganas de ser vista, valorada y apreciada, el arrepentimiento de darle oportunidad a personas que no lo merecían, el recuerdo de las veces que me puse en situaciones que no me hacían bien, la necesidad de ser validada por otra persona, la idea de una media naranja, la idea del amor romántico, el querer vivir en pareja, la sensación de que alguien tiene que salvarme, las mil explicaciones de por qué no puedo hacer algo, el miedo a que mi vida no sea diferente y especial, las ganas de buscar respuestas, la falsa diplomacia para evitar conflictos, el miedo a decir lo que siento para no causar momentos incómodos, el colocar mi incomodidad de lado para no molestar, la maña de ocupar menos espacio, la idea de que soy frágil, la frase “calladita te ves más bonita”, la idea de que el dinero es dificil de obtener, la sensación de que todo me hace daño, la imagen de que “soy una mujer fuerte que no necesita de nada”, la idea de que soy “cool” y que nada me enoja o me causa desagrado, el miedo a pedir lo que quiero o necesito, la timidez, la falsa obediencia, la mentira que me decía a mi misma de que pasar desapercibida era humildad y que eso era una virtud… En fin, un montón de cosas que sentía que llevaba en la espalda y que no quería soltar por miedo a perderme y tener que volver a empezar nuevamente.
Y bueno, ahora que lo escribo y lo digo en voz alta me doy cuenta de lo estúpido suena no querer dejar todo eso atrás para avanzar hacia algo diferente. Y es que, no es que deba de transformar todo mi ser, es que ahora por fin me atrevo a hacer cosas diferentes, y eso hace que otras cosas y percepciones de mi entorno se vayan modificando por causa y efecto.
No sé a dónde quiero llegar, no sé qué busco o que quiero. Lo único que sé es que cosas, actitudes y circunstancias no quiero seguir repitiendo.
